I Hay momentos que son eternos, Que el tiempo no puede matar, Hay instantes que son buenos, Y que la memoria no puede borrar. II Sentimos el deseo de regresar, Aquel instante, Aquel lugar, Para volver a repetir, Aquello que nos hizo feliz. III Anhelamos volver a volar, Por esos cielos, Que nos hicieron soñar, Pero la vida cambia, Y aquello que creíamos que era eterno puede terminar. IV Y así nace la nostalgia, Del deseo de regresar, Aquel momento, Aquel lugar, Para volver a repetir, Aquello que nos hizo feliz. V Nostalgia es la batalla entre el recuerdo y el olvido, Es querer volver al tiempo vivido, Es cerrar los ojos para regresar a sentir lo sentido. luis m Y DIOS ES POESIA
Los hombres pasan, Sus obras se quedan, Las cosas que hagas, Aquí se quedan, Sean estas malas o buenas, Son eternas, Los hombres pasan, Sus huellas quedan, Para siempre tatuadas, En la tierra o en la arena, Los nombres pasan, Los excepcionales se recuerdan, Si dejan algo bueno, Algo que meresca la gloria y que meresca la pena, Los hombres pasan, Sus obras se quedan, Y de aquí se llevan el recuerdo, De haber estado en la tierra, De haber reido en la gloria, De haber llorado en la pena, De haber logrado algo, Que meresca ganarle al tiempo y que meresca la vida eterna.
Es abogado por la Universidad Santa María y poeta por culpa del amor. Llegó a Caracas con dos años de edad junto a su hermano gemelo y sus padres, derivado a la guerra civil angoleña, admitida como el conflicto más largo de África y uno de los más condicionados por la Guerra Fría. Circunstancia, que aunque escapa de su memoria, le ha servido de referencia para preocuparse por el destino humano a través de la inquebrantable pasión por las palabras, que, lo han llevado, a realizar tres poemarios y publicar exitosas reflexiones en el periódico Quinto Día. Como también, explorar la emoción de participar en concursos literarios o asistir a valiosos recitales: una ruta por medio de la cual, desde 2010, este blog ha sido la extensión más perfecta de la habitación donde sueña, escucha a Arjona, lee a Benedetti, y mira a su gato perseguir cometas.